Modelo biopsicosocial de la salud.

No es el cuerpo el que enferma, sino el ser humano en su totalidad.
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¿Un dolor de espalda recurrente puede desembocar en episodios de depresión? ¿Largos periodos de estrés laboral pueden generar trastornos del sueño o alimenticios, o viceversa? ¿Una situación de incertidumbre por la enfermedad de un familiar puede acabar en síntomas de ansiedad y problemas cardíacos? La respuesta es rotunda. Sí, el dolor y la enfermedad no tiene una única dirección, factor y dimensión. La salud es multidireccional,  multifactorial y multidimensional.

En las últimas décadas, el enfoque biopsicosocial de la salud ha ganado reconocimiento dentro del mundo sanitario como una perspectiva más completa e integral para comprender y abordar la salud, la enfermedad y el dolor. En contraste con el modelo tradicional que se centra únicamente en la dimensión biológica de la enfermedad, este enfoque reconoce la interacción compleja entre los factores biológicos, psicoemocionales y sociales de una persona que influyen en su salud.

Hace ya casi 50 años desde que Engel describió este modelo.  Desde entonces los enormes avances en ciencia y tecnología evidencian más esta relación entre factores biológicos, psicoemocionales y el contexto sociales del individuo.

 

Este modelo de salud fue descrito por Georges L. Engel en 1977 en la revista Science. Este médico y psiquiatra américano describe, en ese entonces, una manera innovadora de abordar al paciente poniendo en relación las tres dimensiones fundamentales del ser humano, el componente biológico, el componente psicoemocional y el componente social del individuo.

A continuación explicaremos brevemente la importancia de este enfoque para promover una salud integral que asegure tanto la exactitud en el diagnóstico como la efectividad del tratamiento.

El componente biológico en el análisis biopsicosocial

En primer lugar, el componente biológico del enfoque biopsicosocial se refiere a los aspectos físicos y fisiológicos del organismo humano. Comprende aquellos datos que provienen de factores como la genética, la estructura anatómica, la función de los órganos o el estado de la microbiota de cada individuo.

Estos factores juegan un papel crucial en la salud, ya que determinan la predisposición de una persona a ciertas enfermedades y la respuesta del cuerpo a diferentes tratamientos.

Por ejemplo, una persona que realiza ejercicio físico regular pero que sufre de diabetes e hipertensión necesita un plan de tratamiento personalizado ya que la actividad física tiene una influencia directa sobre la tensión arterial, el metabolismo de los azucares y las grasas. Estos elementos son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud importantes y debemos prestarles una especial atención en el diseño del acompañamiento.

En este ejemplo, los factores psicoemocionales y sociales tienen gran impacto en la salud de esta persona y en la gran mayoría de los casos crearán una variación en la planificación del tratamiento.

El componente psicoemocional

Se centra en los aspectos mentales y emocionales de la salud. Incluye factores como las creencias, los pensamientos, la gestión de las emociones y los comportamientos de una persona.

La salud mental desempeña un papel fundamental en el bienestar general, ya que afecta la forma en que las personas perciben y responden a los distintos desafíos de la vida. Desde cómo afrontamos y nos afectan situaciones como la preparación de un examen de una oposiciones, el nacimiento del primer bebé o la noticia de una enfermedad terminal de algún ser querido.

El estrés o la ansiedad por ejemplo, tienen efectos realmente negativos en la salud física. Un estado de tensión prolongado en el tiempo aumenta, en la mayoría de los casos, el riesgo de enfermedades cardíacas, trastornos del sueño y trastornos gastrointestinales, entre otros problemas de salud.

Al considerar el componente psicológico, busca abordar estos aspectos psicoemocionales para introducirlos en el proceso de valoración y tratamiento de una persona y trazar su relación e influencia con los dolores físicos y desórdenes metabólicos.

 

El componente social

Mientras, el componente social se enfoca en el contexto personal, familiar, laboral y relacional del individuo. Los seres humanos somos seres sociales por lo cual tanto las condiciones del entorno en el que vivimos, trabajamos y nos movemos como las personas con las que nos relacionamos  tienen un impacto significativo en nuestra salud y bienestar. Desde nuestra pareja, amigos, padres a nuestros compañeros de trabajo.

Los factores sociales incluyen la situación económica y perspectivas de futuro, la calidad de las relaciones interpersonales, las condiciones y estilo de trabajo, el entorno doméstico y familiar o la formación y cultura recibida entre otros. La falta de apoyo social o la incertidumbre laboral, por ejemplo, se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades mentales, como la depresión y la ansiedad.

Al abordar estos factores sociales, el enfoque biopsicosocial busca identificar aquellos aspectos que puedan estar influyendo en la recuperación de la dolencia de la persona y ayudar en la medida de lo posible a mejorar dichas condiciones.

La integración de los componentes

Una de las fortalezas clave de este enfoque es su capacidad para integrar los componentes biológicos, psicológicos y sociales de la salud. Éstos interactúan de manera compleja y mutuamente influyente. No es sola la suma de los componentes sino la interacción entre ellas.

Por ejemplo, largos periodos depresivos por tienen un impacto significativo en la función inmunológica del cuerpo, lo que a su vez puede aumentar la vulnerabilidad a diversas enfermedades físicas. Además la falta de ejercicio físico que acompaña este contexto agrava de manera importante la situación. Y junto con los factores sociales, como el estatus socioeconómico y el acceso a la atención médica, pueden influir en un mayor riesgo de enfermedades y en la capacidad de ésta para recuperarse de ellas.

Al abordar los tres componentes de manera integrada, nos permite una comprensión más completa y certera del estado de salud de la persona proporcionando una base sólida para el desarrollo de intervenciones y políticas de salud más efectivas.

Implicaciones y sus aplicaciones prácticas

El enfoque biopsicosocial tiene implicaciones significativas en la práctica clínica y en la promoción de la salud. En lugar de centrarse únicamente en el tratamiento de los síntomas de una enfermedad, este enfoque busca identificar y abordar las causas subyacentes de los problemas de salud.

La pedagogía del paciente y la participación activa del individuo son fundamentales en este enfoque, ya que se promueve el autocuidado y el desarrollo de estrategias personalizadas para mejorar la autogestión de la salud. Esto implica brindar a los pacientes la información y las herramientas necesarias para comprender su propia salud, tomar decisiones informadas y participar activamente en su proceso de tratamiento y recuperación.

Hablando de Salud Publica y a medida que avanzamos en una comprensión más integral de la salud, es fundamental que los profesionales de la salud, los responsables de formular políticas y la sociedad en general adopten este enfoque biopsicosocial.

Solo a través de un enfoque integral podemos abordar de manera efectiva los desafíos de salud que nos enfrentamos en la actualidad y en el futuro y promover un bienestar óptimo para todos.

Bienvenidos al modelo de salud Biopsicosocial.

Bienvenidas y bienvenidos a Alpha en Las Palmas de Gran Canaria.

 

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