Ejercicios de suelo pélvico para qué sirven y cómo hacerlos bien

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El suelo pélvico es uno de esos grupos musculares que todo el mundo ha oído nombrar pero muy poca gente sabe realmente dónde está, qué hace o cómo trabajarlo. Se asocia casi siempre al embarazo y al posparto, y eso hace que muchas personas, tanto mujeres que no han sido madres como hombres, no se planteen nunca que puedan tenerlo débil o disfuncional.

Pero el suelo pélvico trabaja constantemente. Cada vez que te levantas, que toses, que corres, que cargas peso o que respiras, está ahí. Y cuando no funciona bien, las consecuencias van desde pérdidas de orina hasta dolor pélvico crónico, pasando por problemas que afectan directamente a la calidad de vida y que se normalizan cuando no deberían.

Los ejercicios de suelo pélvico son una de las herramientas más eficaces para recuperar su función. Pero hacerlos bien no es tan sencillo como parece, y hacerlos mal puede no servir de nada o incluso empeorar la situación. En este artículo te explicamos qué son, cómo se hacen correctamente y cuándo hace falta ir más allá del ejercicio en casa.

Qué es el suelo pélvico y por qué importa tanto

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que forman una especie de hamaca en la base de la pelvis. Su función es sostener los órganos pélvicos como la vejiga, el útero y el recto, controlar los esfínteres urinario y anal, participar en la función sexual y colaborar en la estabilización de la columna lumbar y la pelvis junto con el core.

Es, por tanto, mucho más que un músculo que «se trabaja después del parto». Forma parte del sistema de estabilización profunda del cuerpo y su disfunción puede tener consecuencias que van mucho más allá de la pérdida de orina. De hecho, está estrechamente relacionado con el trabajo de la faja abdominal profunda, algo que desarrollamos en nuestro artículo sobre cómo fortalecer el core para prevenir dolores lumbares.

Las disfunciones de suelo pélvico son más frecuentes de lo que se reconoce y afectan tanto a mujeres como a hombres. Puedes leer más sobre qué ocurre cuando falla en nuestro artículo sobre disfunción de suelo pélvico, que complementa lo que vas a encontrar aquí.

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Por qué los ejercicios de suelo pélvico no funcionan igual para todo el mundo

Antes de hablar de ejercicios concretos, hay algo fundamental que entender: no existe una rutina universal de suelo pélvico que sirva para todo el mundo.

El tipo de disfunción importa. Un suelo pélvico hipertónico, es decir, excesivamente tenso, necesita un abordaje completamente diferente al de uno hipotónico, que está débil y con poco tono. Si tienes un suelo pélvico tenso y te pones a hacer contracciones fuertes y repetidas, probablemente empeoras el problema.

Lo mismo ocurre con la causa: una incontinencia de esfuerzo no se trabaja igual que una incontinencia de urgencia, y el dolor pélvico no se aborda de la misma forma que el prolapso. El contexto emocional también influye: el estrés crónico y la ansiedad sostenida generan tensión en la musculatura pélvica de forma refleja, algo que explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre cómo el estrés afecta al dolor muscular.

Por eso, aunque los ejercicios que describimos aquí son válidos como punto de partida para personas sin síntomas o con disfunciones leves, cualquier persona con síntomas establecidos debería hacer una valoración con un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico antes de empezar un programa de ejercicios por su cuenta.

Cómo localizar el suelo pélvico antes de empezar a trabajarlo

El error más frecuente al intentar hacer ejercicios de suelo pélvico es no saber exactamente qué músculo se está contrayendo. Muchas personas contraen el abdomen, los glúteos o los aductores creyendo que están trabajando el suelo pélvico, cuando en realidad no lo están activando.

Una forma sencilla de localizarlo: imagina que estás intentando cortar el chorro de orina a mitad. La contracción interna que notas, sin mover el abdomen ni apretar los glúteos, es aproximadamente la que buscas. Otra forma es imaginar que quieres evitar expulsar gas: la sensación de elevación y cierre interno es la correcta.

Algunos consejos para las primeras veces:

Tumbado boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Es la posición donde más fácil resulta aislar el suelo pélvico sin compensar con otros grupos musculares. Pon una mano en el abdomen para asegurarte de que no lo estás contrayendo. El abdomen debe permanecer relajado durante la contracción del suelo pélvico. Respira con normalidad durante el ejercicio. Aguantar la respiración es una señal de que estás usando estrategias compensatorias.

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Ejercicios de suelo pélvico para empezar

Contracción y relajación básica (Kegel)

Es el ejercicio más conocido y el punto de partida para trabajar el tono y la fuerza del suelo pélvico.

Cómo hacerlo: contrae el suelo pélvico como si intentaras cortar el chorro de orina, mantén la contracción 5 segundos y suelta completamente durante otros 5 segundos. Repite 10 veces. Con el tiempo puedes ir aumentando la duración de la contracción hasta 10 segundos.

Lo más importante no es solo la contracción sino la relajación completa entre repeticiones. El suelo pélvico necesita saber no solo contraerse sino también soltarse del todo. Muchas personas se centran tanto en apretar que se olvidan de relajar, y eso puede generar un aumento del tono que acaba siendo contraproducente.

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Contracciones rápidas

Complementan las contracciones lentas y trabajan la respuesta del suelo pélvico ante aumentos bruscos de presión, como un estornudo o una tos.

Cómo hacerlo: contrae y suelta el suelo pélvico de forma rápida y enérgica, sin mantener la contracción. Haz series de 10-15 repeticiones con descanso entre series. La clave aquí es la velocidad y la precisión, no la fuerza.

Contracción con exhalación

Este ejercicio trabaja la coordinación entre el suelo pélvico y la respiración, que es fundamental para que funcione bien durante las actividades de la vida cotidiana.

Cómo hacerlo: tumbado o sentado, inspira suavemente y al exhalar contrae el suelo pélvico. Al inspirar de nuevo, relájalo. Repite 10 veces. El objetivo es que la contracción del suelo pélvico se vuelva automática en el momento de mayor presión intraabdominal, que es la exhalación.

Progresión en sedestación y bipedestación

Una vez que identificas bien el suelo pélvico en posición tumbada, el siguiente paso es trabajarlo en posiciones más funcionales: sentado y de pie. El reto aumenta porque la gravedad añade carga y los músculos compensadores tienen más tendencia a activarse.

El objetivo final es que el suelo pélvico responda de forma automática en las actividades cotidianas, no solo cuando te acuerdas de hacer los ejercicios tumbado en la cama.

Ejercicios hipopresivos: qué son y cuándo tienen utilidad

Los ejercicios hipopresivos han ganado mucha popularidad en los últimos años como alternativa o complemento a los Kegel. Se basan en técnicas de respiración y postura que reducen la presión intraabdominal y generan una activación refleja del suelo pélvico sin contracción voluntaria directa.

Son especialmente útiles en personas con suelo pélvico hipertónico, donde las contracciones repetidas de Kegel no son adecuadas, y en casos de prolapso donde hay que evitar aumentar la presión intraabdominal.

Sin embargo, su aprendizaje es técnico y no es sencillo hacerlos bien sin guía. Intentar aprenderlos solo a través de vídeos tiene un margen de error alto. Si te interesan los hipopresivos, lo más recomendable es aprenderlos con un fisioterapeuta especializado antes de practicarlos de forma autónoma.

Errores frecuentes al hacer ejercicios de suelo pélvico

Contraer el abdomen o los glúteos en lugar del suelo pélvico. Es el error más habitual. Si notas que el abdomen se endurece o los glúteos se elevan, no estás trabajando donde quieres.

No relajar entre repeticiones. La relajación completa es tan importante como la contracción. Un suelo pélvico que no sabe relajarse tiene tantos problemas como uno que no sabe contraerse.

Hacerlos en el baño cortando el chorro de orina. Aunque es una buena forma de localizarlo al principio, hacer los ejercicios interrumpiendo la micción de forma habitual puede alterar el reflejo de vaciado de la vejiga. Solo úsalo para encontrar el músculo, no como práctica regular.

Esperar resultados en días. El suelo pélvico es un músculo como cualquier otro y necesita semanas de trabajo constante para responder. Los resultados suelen empezar a notarse a las 6-8 semanas de práctica regular.

Hacer solo Kegel cuando el problema es tensión. Si el suelo pélvico está tenso y duele, los Kegel pueden empeorar la situación. En ese caso hace falta un abordaje diferente que empiece por la relajación.

Cuándo los ejercicios en casa no son suficientes

Los ejercicios de suelo pélvico en casa funcionan bien como prevención y en disfunciones leves. Pero hay situaciones en las que hace falta la valoración y el acompañamiento de un fisioterapeuta especializado:

  • Incontinencia urinaria o fecal que afecta a la vida cotidiana
  • Dolor pélvico o genital persistente, con o sin relación con las relaciones sexuales
  • Sensación de peso o presión en la pelvis que puede indicar prolapso
  • Posparto reciente, independientemente de si hay síntomas o no, para una valoración preventiva
  • Antes de volver al deporte de impacto después del embarazo o de cualquier cirugía pélvica. En estos casos la rehabilitación postoperatoria tiene un papel clave para que la vuelta a la actividad sea segura
  • Pacientes oncológicas que han pasado por tratamientos de radioterapia o cirugía pélvica, donde la fisioterapia tiene un papel muy específico que desarrollamos en nuestro artículo sobre fisioterapia oncológica y calidad de vida
  • Cuando los ejercicios no mejoran los síntomas después de varias semanas de práctica correcta
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En Alpha Biopsicosocial trabajamos la fisioterapia de suelo pélvico en Las Palmas de Gran Canaria dentro de un enfoque biopsicosocial que tiene en cuenta no solo el músculo sino el contexto completo de cada persona: su historia, sus hábitos, su nivel de actividad y los factores emocionales que también influyen en cómo funciona el suelo pélvico. Somos un centro especializado en dolor y fisioterapia y abordamos este tipo de disfunciones con la misma profundidad que cualquier otro problema musculoesquelético.

Si tienes dudas sobre si tu suelo pélvico funciona bien o quieres empezar con una valoración, contáctanos y te orientamos.

Conclusión: el suelo pélvico se trabaja, pero hay que saber cómo

Los ejercicios de suelo pélvico son una herramienta eficaz y accesible para mejorar su función, pero no son un protocolo universal que se aplica igual a todo el mundo. Saber identificar el músculo, hacer los ejercicios correctamente y entender dónde está el límite del trabajo en casa son los tres elementos que marcan la diferencia entre una práctica que funciona y una que no lleva a ningún sitio.

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Si llevas tiempo con síntomas que no mejoran o simplemente quieres asegurarte de que lo estás haciendo bien, un profesional especializado puede ahorrarte meses de trabajo en la dirección equivocada.

Preguntas frecuentes sobre los ejercicios de suelo pélvico

¿Cuántas veces al día hay que hacer los ejercicios de suelo pélvico?

La recomendación habitual es hacer entre 2 y 3 series diarias de 10 repeticiones, en diferentes momentos del día. Lo más importante es la constancia a lo largo de las semanas, no el volumen en una sola sesión. Los resultados suelen empezar a notarse a partir de las 6-8 semanas de práctica regular y bien ejecutada.

¿Los ejercicios de suelo pélvico sirven para los hombres?

Sí. El suelo pélvico existe en hombres y mujeres, y puede debilitarse o disfuncionar en ambos. En hombres es especialmente relevante en casos de incontinencia urinaria tras cirugía de próstata, disfunción eréctil de origen muscular o dolor pélvico crónico. Los ejercicios son los mismos en esencia, aunque la valoración previa es igualmente importante para saber qué tipo de disfunción hay.

¿Puedo hacer ejercicios de suelo pélvico durante el embarazo?

Sí, y es muy recomendable. Mantener un buen tono y control del suelo pélvico durante el embarazo facilita el parto y reduce el riesgo de disfunciones en el posparto. Eso sí, siempre con la orientación de un profesional que valore el estado del suelo pélvico y adapte el programa al momento del embarazo.

¿Los ejercicios de Kegel sirven para todas las disfunciones de suelo pélvico?

No. Los Kegel son adecuados cuando el suelo pélvico está débil o hipotónico, pero están contraindicados cuando está hipertónico, es decir, excesivamente tenso. En ese caso pueden empeorar los síntomas. Por eso es importante una valoración previa que determine qué tipo de disfunción hay antes de empezar cualquier programa de ejercicios.

¿Cuánto tiempo tardan en hacer efecto los ejercicios de suelo pélvico?

Los primeros cambios suelen empezar a notarse entre las 6 y las 8 semanas de práctica constante y bien ejecutada. Para resultados más consolidados, el proceso puede llevar 3-6 meses. La constancia es el factor más determinante: unos pocos ejercicios bien hechos todos los días son mucho más eficaces que series largas hechas de forma irregular.

¿Es normal sentir dolor al hacer los ejercicios de suelo pélvico?

No. Los ejercicios de suelo pélvico no deben doler. Si sientes dolor, presión o molestia al hacer las contracciones, es una señal de que algo no va bien, ya sea en la ejecución del ejercicio o en el estado del suelo pélvico. En ese caso hay que parar y consultar con un fisioterapeuta especializado antes de continuar.

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